PRENSA

"Acuicultura y Pesca con Responsabilidad"

La Piangua, motivo de inspiración y vida para las Mujeres Rurales

Bogotá. Octubre 11 de 2018 (@Aunapcolombia). La vida de las mujeres que diariamente viven de capturar pianguas en los manglares son motivo de inspiración para realizadores caleños que buscan retratar el sacrificio y la entrega que diariamente estas mujeres del Pacifico colombiano hacen en nuestro país.

Así es la historia de María de los Esteros un documental que acaba de ser premiado en el marco del festival de Cine y Artes Visuales Bugarte en sus 10 años de creación. El documental estrenado recientemente fue realizado por la productora Cinespina y dirigido por Eugenio Gómez. Y como la vida de María de los Esteros, quien entre la tristeza y la angustia junto a su nieta se resigna ante la idea de tener que irse de su territorio, por los problemas de desplazamiento, muy parecida es la vida de Margarita Hurtado, una mujer de 35 años quien vive en el corregimiento de Bazán, en la Bocana ubicado a 15 minutos en lancha desde Buenaventura. Ella con su trabajo diario de capturar pianguas en el manglar no solo ha logrado terminar sus estudios de secundaria, sino también criar y educar a sus cuatro hijos.

Margarita cuenta como diariamente cuando la piangua no escasea como ahora, viaja por los esteros para adentrarse en los manglares a capturar un producto afrodisiaco apetecido por muchos, pero también muy subvalorado cuando se les ofrece a los turistas en las playas de Buenaventura. Y es que por una docena de pianguas, Margarita no recibe más de $3.000 (Tres mil pesos) y para conseguir lo del día debe trabajar entre seis y siete horas metida en el fango con unas botas y unos guantes que poco la protegen de los peligros que hay cuando introduce sus manos a agarrar la piangua. Pues estos moluscos son también apetecidos por el pez sapo, una especie sedentaria que permanece en el barro alimentándose de peces, moluscos y crustáceos, los mismos que son el sustento de pescadores y mujeres artesanales en las costas del pacífico. Una picadura del pez sapo o de una culebra de agua son los riesgos que asumen diariamente y que en ocasiones puede ocasionarles hasta la muerte o una larga incapacidad. Margarita recuerda como una tía suya estuvo a punto de morir porque una culebra de mar le picó.

Sin embargo, estas historias son desconocidas o ignoradas por quienes les compran las pianguas, las mismas que escasean actualmente porque se pesca cuando aún no tienen el tamaño ideal que es de 5 centímetros. Dice Margarita que las mujeres piangueras de su comunidad en la Bocana, 35 en total, son conscientes de su peligro de extinción y por eso ellas mismas, así nadie se los recomiende o se los diga, dejan de ir a los manglares entre los meses de octubre y noviembre para permitir que crezcan y se reproduzcan como debe ser. De hecho, la piangua no tiene más de 13 meses de vida y sus poderes nutricionales como también la diversas formas en las que se puede consumir lo hacen un producto exótico apetecido en el exterior, en países como Ecuador en donde es mejor pago. En Tumaco predomina la pesca artesanal con productos como la piangua y la pesca blanca, (más de 80 especies), hay alrededor de 70 veredas de pescadores quienes se dedican en un 75% a la captura de camarón de mar.

Y en la costa nariñense el 80% de la población femenina son piangueras. Alrededor de 8 mil mujeres se dedican a esta actividad, gracias a las condiciones topográficas de la zona, indica el delegado de la Autoridad Nacional de Acuicultura y pesca, de esta zona del país, Edgar Giovanny Portilla. Son alrededor de 80 mil hectáreas de manglar y es allí donde predomina este crustáceo que se consume principalmente en Ecuador, en donde es exportado y bien pago. Por 100 pianguas reciben entre 20 y 30 dólares mientras que en Colombia solo se les paga menos de veinte mil pesos, es decir menos de 6 dólares y tampoco es muy apetecido. Pero Margarita como representante legal de la Asociación Multiactiva de Mujeres Emprendedoras y Transformadoras del Pacífico, junto con sus compañeras, siguen insistiendo en viajar diariamente hasta los manglares en su actividad de concheras, como también se les llama, pero en los meses de receso como tiene ahora, entre octubre y noviembre sabe que se debe dedicar a otras actividades diferentes para el adquirir su sustento. Por eso aprecia mucho lo que hace la Aunap al capacitarlas y darles insumos para mejorar sus condiciones laborales. Margarita quiere “montar” como dice ella, una panadería, pero aún no tiene los recursos económicos suficientes para hacerlo.

Lo que gana junto con su esposo quien también vive de la pesca no les alcanza para emprender una actividad comercial adicional a la que realizan actualmente, sin embargo, ella confía en que este Gobierno les seguirá apoyando para salir adelante. Como esta historia así construyó Eugenio, María de los Esteros, un documental que ya empieza a circular por el mundo mostrando el día a día de estas valientes mujeres que han heredado de sus ancestros el amor por la pesca, la misma razón por la que se creó el Día Internacional de las Mujeres Rurales y que se conmemoró por primera vez el 15 de octubre de 2008 y que hoy no puede pasar desapercibido, cuando son miles de mujeres las que con su trabajo, humildad, resignación y entereza le aportan tradición y cultura a nuestro país y eso lo sabe Eugenio quien con su cámara y su equipo humano se adentran a estos territorios a construir y visibilizar historias de vida. Ahora continúa con sus proyectos del largometraje animado Canchimalo Guerrero Marimba y el cortometraje El Libertario. Ambos proyectos ganadores del Fondo de Desarrollo Cinematográfico, del Ministerio de Cultura, FDC en animación (2015-2017) igual, como historias del Pacífico. Por lo pronto desde el Gobierno Nacional se trabaja en la protección y conservación de la piangua al incluirla dentro del en Plan 2019, Visión Colombia II Centenario, como una de las cuatro especies marinas para conservar, recuperar y proteger mediante el establecimiento de niveles aptos para su aprovechamiento comercial sostenible.