No es milagro el regreso del bocachico criollo al Caribe colombiano: AUNAP

Bogotá. 17 Agosto (@Aunapcolombia).  Aunque los comerciantes de la plaza de mercado de Barranquilla calificaron como un “milagro” la subienda de pescado en la ciudad y sus alrededores, para la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca- Aunap,  responde a los esfuerzos por la conservación del recurso pesquero que se vienen adelantando en cabeza de la entidad, en alianza con los actores de la cadena productiva.

Hace cuatro años no se presentaba una sobreoferta de bocachico en las zonas del medio y bajo Magdalena del país. Dicha situación obedece a varios factores, entre ellos, a que las aguas del río y las de sus tributarios han incrementado el aforo, lo que termina favoreciendo a la población de bocachico en todos sus estadios, desde la cría hasta las etapas de madurez y, así se incremente la oferta de las especie.

Como puede notarse, este es un fenómeno netamente climático y de biomasa disponible, ya que al subir el nivel de las aguas, el bocachico dispone de una mayor área de cobertura.

Otro de los factores que ha incidido ha sido el repoblamiento en el medio natural, trabajo que ha ejecutado la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap); con esta actividad están ingresando alevinos a las áreas de distribución.

Vale la pena señalar que desde el 2014 y  hasta la fecha la aunap ha sembrado 22 millones de alevinos de bocachico,  labor que demandó una inversión cercana a los 4.000 millones de pesos en las estaciones acuícolas de la entidad ubicadas en Gigante y Repelón, además viene trabajando de la mano de asociaciones de pescadores campañas por el respecto de las tallas mínimas, vedas y el desarrollado de buenas prácticas pesqueras amigables, sostenibles y responsables con el medio ambiente

Ahora, el trabajo no puede hacerse en las zonas del alto Magdalena, pues las obras civiles como los embalses de las empresas hidroeléctricas, cortan el paso natural de especies como el bocachico a otras áreas ubicadas en la parte más altas del río.

“En las áreas media y baja del Magdalena no hay este tipo de infraestructura, por lo que ha concentrado la mayor oferta del bocachico”, señaló Otto Polanco, Director de la Aunap.

Por otra parte, la entidad, por medio de su área de Inspección y Vigilancia garantiza las capturas de la talla media de madurez del bocachico, pemitiéndole a la especie el desove en las áreas en las que habitualmente lo hace, lo que garantiza el ingreso de alevinos y permite, a la vez, que haya mayor biomasa disponible en áreas de pesca.

“Las aguas están recuperando las áreas naturales de inundación histórica en el Magdalena, eso hace que la especie recuerde cuales son las áreas de su ciclo y los pescadores salen a pescar, donde hace 20 o 50 años no lo hacían”, señala Polanco.

Los eventos climáticos de ahora son más drásticos que hace algunos años, a mediano y largo plazo, esto ha hecho que las especies respondan de la misma manera.

Desde la Aunap, a través de los controles de las tallas mínimas, la conservación de las áreas protegidas y las estrategias de repoblamiento se continuará garantizando el recurso disponible, pues no se puede olvidar que el bocachico desde hace 70 años está presente en la cultura gastronómica del país, no sólo en la cuenca del río Magdalena, aunque son sus pobladores los mayores consumidores de esta especie.

 

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